LA ESPIRITUALIDAD EN EL PERIODO ABORIGEN
Los ritos funerarios tienen un
significado claramente religioso, ya que son, en primer lugar, una respuesta
elaborada a la constatación del hecho de la muerte -una reflexión trascendente-
y una exaltación de la memoria de los muertos.
El culto a los muertos de las
comunidades humanas primitivas implica la presencia de la conciencia de la
muerte, probablemente la creencia en los espíritus de los muertos y en una
comunidad de difuntos, y casi con toda seguridad, una concepción de la muerte
como una prolongación de la vida con unas necesidades más o menos similares a
ésta.
Los enterramientos rituales
prehistóricos, en los que se ataviaba al difunto con su ajuar, adornos y los
atributos de que había gozado en vida, debían de tener ese significado, si no
nos empeñamos en creer que sus coetáneos quisieran enterrar con el difunto todo
rastro o recuerdo que de alguna manera prolongara la memoria de su presencia
entre los vivos; de hecho, todavía nosotros adornamos a nuestros difuntos de
esa manera siempre que es posible.