Bolívar, con su ferviente deseo de ver una Gran Colombia unida, solicitó mayores poderes como último recurso. El 27 de agosto de 1828 el Libertador asumió los poderes legislativos e inició una dictadura. Suprimió la Vicepresidencia y Francisco de Paula Santander pasó a la oposición al ser retirado del gobierno; dictó decretos económicos de emergencia restituyendo impuestos abolidos y modificando la tarifa aduanera en un sentido proteccionista; eliminó de la educación la enseñanza de Bentham y disolvió las organizaciones masónicas con el ánimo de apaciguar a la beligerante oposición de los medios católicos.5 También proyectó una constitución que había desarrollado en la que se incluía Perú y Bolivia (pues esta última ya se había separado de Perú), con un fuerte gobierno central y una presidencia con poderes dictatoriales.
Estas medidas crearon una atmósfera de tensión, que finalmente incendiaron a los Santanderistas pues vieron en esa propuesta un retroceso a la monarquía, Francisco de Paula Santander le escribió, para expresarle su desacuerdo con su posición; "Además, no he luchado catorce años contra Fernando VII para tener ahora un rey que se llame Simón I ". Una facción llegó al punto de intentar asesinar al libertador el 25 de septiembre del mismo año, conspiración en la que participó un grupo de intelectuales granadinos entre los que se contaban el poeta Luis Vargas Tejada, Florentino González, Mariano Ospina y Wenceslao Zulabair, acompañados del militar venezolano Pedro Carujo, del francés Agustín Horment y del aventurero portugués doctor Arganil, quienes penetraron en el palacio de San Carlos, dieron muerte a los soldados de la guardia y al edecán personal de Bolívar. Este, semidesnudo, protegido por miembros de la servidumbre y por Manuelita Sáenz, permaneció varias horas escondido bajo un puente del río San Francisco.5
Como resultado de la conspiración septembrina, fueron pasados por las armas catorce conjurados, entre ellos el Almirante José Prudencio Padilla, héroe naval de la guerra de emancipación, Francisco de Paula Santander, a quien se atribuyó la autoría intelectual del atentado y que también fue condenado a muerte, pero se le conmutó la pena por el destierro. Se fue a Europa como exiliado político, de donde regresó para asumir la Presidencia de la Nueva Granada en 1833, una vez consumada la disolución de la Gran Colombia.5
Guerra con el Perú y muerte del Libertador
Véase también: Guerra grancolombo-peruana
Bolívar, viendo la presencia de varias agresiones por parte de los peruanos (que desembocaron en la guerra grancolombo-peruana), marchó hacia el sur y dejó en ejercicio del poder al consejo de ministros presidido por Domingo Caicedo. El Congreso, reunido a finales de 1828, nombró como presidente interino al General Antonio José de Sucre
por encima de los méritos que tenía el General Urdaneta para el cargo.
El 4 de junio de 1830 Sucre fue asesinado en las selvas de Berruecos,
siendo el prematuro fin del prócer, considerado heredero político del
Libertador. Este hecho causó gran desconcierto, especialmente en la
política. El proyecto de la constitución para la Gran Colombia quedaba
igualmente sin grandes defensores. Caicedo solicitó al Congreso no
expedir la misma sin antes asegurarse de su aceptación en Venezuela. Sin
embargo fue sancionada por Caicedo el 15 de mayo
(sin consultas en Caracas), tres días después de expedida. La
constitución comenzó las insubordinaciones y agitaciones: batallones
comenzaron por desconocimiento del mandato de Bolívar sobre los mismos,
los concejos municipales de Pasto y de Buenaventura, al igual que la del Cauca,
pidieron ser anexadas por Ecuador. Cúcuta, Casanare y Pamplona también
solicitaron ser anexadas pero a territorio venezolano. Las críticas por
parte de los habitantes de Perú sobraban al negarse a formar parte de la
dictadura. Bolívar entonces renunció la presidencia el 4 de mayo de
1830, quedando entonces Domingo Caicedo como presidente interino.El descontento militar y de los grupos liberale
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