Luchó contra lo que él consideraba el regalismo, el regionalismo, el
militarismo, la anarquía, la incultura y el liberalismo ateo. Frenó la
demagogia, incentivó la educación en todos los niveles de instrucción,
construyó carreteras y reorganizó la hacienda pública.
Suscribió un concordato con la Santa Sede en 1862, ratificado en 1863, comenzando de esta manera la reforma del clero.
Dividió al Ecuador en provincias, lográndose así mejores resultados
en los aspectos económicos, administrativos, judiciales y educacionales.
Reprimió las revoluciones, incluso llegando a fusilar a varios
conspiradores y anarquistas que buscaban hacerse con el poder o
intentaban desestabilizar al gobierno. Varios historiadores consideran
esta "dureza" como necesaria debido a que el país se encontraba en una
situación apremiante después de la crisis que atravesó y por la
característica política inestable que asolaba al Ecuador desde su
fundación como república. Algunos autores consideran que abusó de su
poder, pero también se resalta los varios indultos que él concedió.
Una vez derrotadas las fuerzas de la dictadura de Guillermo Franco Herrera, el 24 de septiembre de 1860 se convocó a una Asamblea Constituyente a reunirse el 10 de enero de 1861.
La Asamblea encargada en la promulgación de una nueva Constitución y de
la elección presidencial, designó a García Moreno para el gobierno
interino del país y, antes de finalizar sus labores, lo eligió
presidente constitucional. Algunos sectores dominantes jugaron un papel
fundamental en su instalación en el poder. Una alianza con la aristocraciaquiteña
y las élites guayaquileñas lo llevó al gobierno y convertirse, en las
condiciones de descomposición política y social planteada por la crisis
de 1859, en el agente y protagonista de la unificación del Estado ecuatoriano.
Primera presidencia constitucional del Dr. Gabriel García Moreno
El primer gobierno de García Moreno (1861-1865)
transcurrió en un ambiente de constante agitación política, provocado
principalmente por la revuelta popular urvinista que se mantuvo latente
hasta 1865, año en el que los Generales José María Urbina y Viteri y Francisco Robles (levantados en armas en el Puerto de Guayaquil, y ya electo Jerónimo Carrión presidente) fueron derrotados en la famosa batalla naval de Jambelí. García Moreno y sus colaboradores vieron en la Constitución de 1861
la causa del estado de convulsión y anarquía que reinaba en el país.
Inspirada en los mismos principios semifederalistas de la de 1852,
sancionó un sistema político descentralizado, garantizado a los poderes
seccionales y provinciales una amplia autonomía administrativa con
respecto al poder central, pero limitando sus atribuciones y sujetándose
al control de un Consejo de Estado, creado con ese fin.
Argumentado el principio de la "insuficiencia de las leyes", García Moreno
infringió sistemáticamente la Carta Fundamental, y en nombre de la
religión, la moral y el orden implementó una política represiva y
autoritaria. Ampliamente conocidos son los casos del fusilamiento del
general Manuel Tomás Maldonado, la flagelación del general Ayarza y la
tortura a la que sometió al liberal Juan Borja y Lizarzaburu.1
Al mismo tiempo, sin embargo, García Moreno
desplegó una enorme actividad organizativa poniendo en marcha un
ambicioso programa de reformas administrativas y económicas, que se
cristalizó, definitivamente, en su segunda administración, con un éxito
sin procedentes en la historia del país.
Su política internacional se la considera de lo mejor, ya que impidió que los dos vecinos, Perú y Nueva Granada,
arrebataran territorios a la República del Ecuador . Tuvo dos
enfrentamientos armados con Nueva Granada, en las cuales salió
derrotado. Pero por su gran genio político consiguió excelentes tratados
de paz, que a consideración de muchos biógrafos, parecía más bien que
el Ecuador hubiese ganado las guerras. Fue calificado de antiamericana
por los peruanos debido a su posición neutral con respecto al conflicto peruano hispano de 1864. Cabe recalcar que ese mismo lineamiento de neutralida
La batalla de Guayaquil se desarrolló el 24 de septiembre de 1860 y tuvo lugar en los alrededores de la ciudad de Guayaquil en la República del Ecuador. Fue la última batalla de una serie de enfrentamientos bélicos que sostuvieron las fuerzas del gobierno de facto de Gabriel García Moreno con base en Quito, apoyado por el general y expresidente Juan José Flores, en contra del gobierno de facto de Guillermo Franco con base en Guayaquil, reconocido por el presidente peruano Ramón Castilla.
En 1857, el gobierno ecuatoriano encabezado por Francisco Robles celebró un convenio con sus acreedores británicos adjudicándoles en pago territorios de Quijos y Canelos, que Perú reconocia como suyos, de acuerdo a la Real Cédula de 1802
y el tratado Larrea - Gual firmado con la Gran Colombia. Tras varios
intercambios de notas la situación se puso tensa y se llegó al
rompimiento de relaciones diplomáticas. Esto, sumado a otros asuntos
internos, hacen que Francisco Robles renuncie a su cargo el 1 de mayo de 1859,
dejando inestabilidad política en el país, con lo cual se crean varias
Jefaturas Supremas. En medio de la crisis interna, las fuerzas navales
peruanas bloquean el Golfo de Guayaquil y varios otros puntos en el Ecuador. Gabriel García Moreno toma el liderazgo desde Quito, mientras que Guillermo Franco Herrera asume el poder desde Guayaquil.
El presidente peruano Ramón Castilla intenta conferenciar con García
Moreno, sin éxito. Tras el bloqueo naval peruano y la ocupación de
Guayaquil el 7 de enero de 1860, el presidente Castilla dialoga con Guillermo Franco Herrera, autoproclamado Jefe Supremo del Guayas, a quien luego reconoce como presidente del Ecuador y firma el Tratado de Mapasingue
el 25 de enero de 1860, en el cual se reconocía como peruanos los
territorios dados en pago a los británicos, por lo que todas las tropas
expedicionarias peruanas regresaron al Callao el 19 de febrero de 1860, dejando a las fuerzas de Franco tres mil fusiles de aguja, uniformes y zapatos.5
Acusando de traidor a Franco, García Moreno preparó al ejército y obtuvo ayuda de su anterior enemigo, el general Juan José Flores,
y estalló una guerra interna en el Ecuador. Tras varios enfrentamientos
bélicos, las fuerzas de García Moreno logran acordonar a las tropas de
Franco en Guayaquil, dándose la batalla final en dicha ciudad
La Revolución marcista, también conocida por varios autores como la Revolución de Marzo o la Revolución de 1845, se desarrolló entre el 6 de marzo y 17 de junio de 1845 y fue un movimiento armado revolucionario en Ecuador que enfrentó a las fuerzas en apoyo al presidente Juan José Flores
y a las facciones rebeldes opositoras marcistas. Esta revolución es el
primer movimiento armado que se dio en el país desde su creación en 1830. Se inició en la ciudad de Guayaquil y finalizó en la hacienda La Virginia en los alrededores de Babahoyo.
Fue un levantamiento en el puerto principal en contra de las fuerzas de
Flores, quien, casi al terminar su periodo, quiso modificar la
Constitución para quedarse más tiempo en el poder. Flores fue
destituido.
La revolución se inició el 6 de marzo en Guayaquil debido a la mala administración del general Juan José Flores en calidad de presidente de la nación. Los personajes principales dentro de la organización del movimiento fueron Vicente Ramón Roca, Diego Noboa y José Joaquín de Olmedo. También se encuentra la figura de Vicente Rocafuerte,
aunque varias veces hubo diálogos entre él y Flores y cual en repetidas
ocasiones hubo alianzas entre ellos, fue uno de los pilares principales
para el derrocamiento de Flores. El movimiento armado estuvo liderado
por el general Antonio Elizalde, sin embargo luego a nivel nacional tomaría gran importancia las acciones de José María Urbina y Viteri.
Después de la derrota que sufrieron las fuerzas floreanas bajo el mando de Carlos Wright
en la hacienda La Elvira, Flores tuvo que rendirse tras la creación de
un gobierno provisional en todo el país que desconocía su autoridad por
medio del golpe de estado. Finalmente el 17 de junio
se firma un tratado por lo cual quedó oficialmente asentada la
capitulación de Flores, y marcaría el inicio de una nueva forma de
gobierno en el país de carácter civilista-militar conocida como período marcista.
Vicente Rocafuerte y Rodríguez de Bejarano (Gobierno de Guayaquil, Imperio Español, 1 de mayo de 1783 - Lima, Perú, 16 de mayo de 1847) hijo de Juan Antonio Rocafuerte y Antoli y María Josefa Rodríguez de Bejarano y Lavayen.1 Fue el segundo presidente del Ecuador y uno de las principales figuras de dicho país. Rocafuerte fue uno de los propulsores de la independencia de Hispanoamérica y uno de los más importantes protagonistas de los cambios políticos dentro de la era conocida como floreanismo. Fue conocido por sus ideales republicanos y liberales, y por su participación en varias movilizaciones en contra de Juan José Flores.
Dentro de los eventos de mayor relevancia durante su presidencia está la creación de la segunda constitución ecuatoriana en 1835, en reemplazo de la carta magna de 1830. Mientras que en el campo económico inicio pagos de deuda externa y abolió los tributos de indígenas en varios sectores de la nación.
Como diplomático, Rocafuerte prestó sus servicios antes y después de su presidencia, lo cual se manifestó al ser nombrado diputado por la provincia de Guayaquil en las Cortes de Cádiz en 1812, junto a José Joaquín de Olmedo; además, fue nombrado ministro plenipotenciario de México en Dinamarca y el Reino de Hannover. Tras su mandato entre 1835-1839, fue gobernador de Guayaquil, fue diputado en representación de varios sectores del país, conformó la convención nacional que redactó la constitución de 1843, y participó en varias conspiraciones contra Flores, en especial para la Revolución marcista en 1845. Después de la caída definitiva del floreanismo, fue nombrado como representante del Ecuador en varios países sudamericanos.
Legado
En especial en Guayaquil, su ciudad natal, Vicente Rocafuerte es
considerado una de las figuras más destacadas. En la Plaza de San
Francisco, en el centro de la ciudad, se levanta una estatua en su
honor. Sus restos, traídos de Lima, reposan en el Cementerio General.
Uno de los principales colegios públicos de la ciudad lleva su nombre.
Donde vive la Patria?... La Patria vive en el corazón de cada uno de
ustedes, queridos compatriotas. Esta Patria es Ecuador. Mi patria, tu
patria, nuestra patria.
Ecuador nace como Estado, como República, el 13 de mayo de 1830. Esta es su fecha de nacimiento.
Al concluir la campaña de la Independencia, la República del Ecuador no
existe. Existe el Distrito del Sur (la antigua Audiencia de Quito) que
esta bajo el mando de un Prefecto General que era el Gral. Juan José
Flores.
Guayaquil, Cuenca e incluso Loja, se independizan en 1820. Dos años más
tarde, en 1822, lo hace Quito luego de la Batalla de Pichincha.
Este Distrito del Sur está integrado por tres departamentos: El
Departamento de Ecuador, con todo el norte del país donde Quito es la
capital; El Departamento de Azuay, con Cuenca a la cabeza abarcando el
austro ecuatoriano; y, el Departamento de Guayaquil, con jurisdicción en
toda la costa.
13 de mayo, hace 177 años, el Departamento de Ecuador, uno de los tres
que forman el Distrito del Sur, mediante acta firmada por una Asamblea
de Notables de Quito, resuelve separarse de la Gran Colombia y formar un
Estado independiente con el nombre de República del Ecuador. El
grancolombiano, Gral. Juan José Flores, nativo de Venezuela es nombrado
Jefe Supremo del Gobierno.
La Asamblea quiteña le dispone a Flores que gestione la integración de
los otros dos Departamentos en consideración a que los Gobernadores son
militares bajo su mando.
El 19 y 20 de mayo, los Departamentos de Guayaquil y Cuenca se separan de Colombia y resuelven conformar la nueva República.
Para el 14 de agosto, Flores convoca una Asamblea Constituyente en
Riobamba para expedir la Constitución Política del nuevo Estado. Está
integrada por sus partidarios que lo nombran Presidente Provisional.
El 22 de septiembre de 1830 se emite la primera Constitución, que
declara, entre otros artículos, que los departamentos del Azuay, Guayas y
Ecuador quedan reunidos entre sí formando un solo cuerpo independiente
con el nombre de Estado del Ecuador. Juan José Flores asume el poder
como Presidente del nuevo Estado y José Joaquín de Olmedo es el
Vicepresidente.
El Acta de nacimiento de la República del Ecuador dice textualmente:
En la ciudad de San Francisco de Quito, a trece de mayo de mil
ochocientos treinta; congregadas las corporaciones y padres de familia
por el General Prefecto del Departamento en virtud de la presentación
que les ha dirigido el Procurador general e instruido de los puntos que
contiene, dijeron: Que consecuentemente con sus principios de amor al
orden, han sostenido la integridad nacional hasta la presente en la
mayoría de Colombia pronunciándose por una nueva forma de Gobierno, ha
disuelto la unión, como lo acreditan las Actas de Venezuela, Casamare,
Nieva, Popayán y otras provincias.
Que Aun el Gobierno, considerando ser este el voto general ha
manifestado del Congreso en su ultimo mensaje, la nulidad de su
representación y la necesidad de cesar en sus funciones.
Que no pudiendo resistir a esa voluntad, ni mostrarse insensible a sus
verdaderos intereses, se ve precisado a uniformar su sentimientos con
los deseos de la Nación para salvarse de los horrores de la anarquía y
organizar el Gobierno mas análogo a sus costumbres, circunstancias y
necesidades, declaran:
1.- Que ne ejercicio de su Soberanía, se pronuncian por constituir un
Estado Libre e independiente con los pueblos comprendidos en el Distrito
Sur, y los mas que quieran incorporarse inmediatamente por las razones
de la naturaleza y reciproca convivencia;
2.- Que, mientras se reúna la Convención del Sur, y se nombre los altos
funcionarios, queda encargado del mando supremo , civil y militar, el
Sr. General Juan José Flores, quien deposita toda su confiesa
convencidos por los respectivos testimonios que les ha dado propensión
de conservar el orden y tranquilidad, por haber salvado tan
gloriosamente al Sur en las circunstancias tan difíciles, por el
acierto, integridad y tino con que se ha conducido en la carrera de su
mando, conciliándose con su talento y virtudes el aprecio general de
estos pueblos, que son los deudores de inmensos beneficios
Bolívar, con su ferviente deseo de ver una Gran Colombia unida, solicitó mayores poderes como último recurso. El 27 de agosto de 1828 el Libertador asumió los poderes legislativos e inició una dictadura.
Suprimió la Vicepresidencia y Francisco de Paula Santander pasó a la
oposición al ser retirado del gobierno; dictó decretos económicos de
emergencia restituyendo impuestos abolidos y modificando la tarifa
aduanera en un sentido proteccionista; eliminó de la educación la
enseñanza de Bentham y disolvió las organizaciones masónicas con el
ánimo de apaciguar a la beligerante oposición de los medios católicos.5
También proyectó una constitución que había desarrollado en la que se
incluía Perú y Bolivia (pues esta última ya se había separado de Perú),
con un fuerte gobierno central y una presidencia con poderes
dictatoriales.
Estas medidas crearon una atmósfera de tensión, que finalmente
incendiaron a los Santanderistas pues vieron en esa propuesta un
retroceso a la monarquía, Francisco de Paula Santander le escribió, para expresarle su desacuerdo con su posición; "Además, no he luchado catorce años contra Fernando VII para tener ahora un rey que se llame Simón I ". Una facción llegó al punto de intentar asesinar al libertador el 25 de septiembre
del mismo año, conspiración en la que participó un grupo de
intelectuales granadinos entre los que se contaban el poeta Luis Vargas
Tejada, Florentino González, Mariano Ospina y Wenceslao Zulabair,
acompañados del militar venezolano Pedro Carujo, del francés Agustín
Horment y del aventurero portugués doctor Arganil, quienes penetraron en
el palacio de San Carlos, dieron muerte a los soldados de la guardia y
al edecán personal de Bolívar. Este, semidesnudo, protegido por miembros
de la servidumbre y por Manuelita Sáenz, permaneció varias horas escondido bajo un puente del río San Francisco.5
Como resultado de la conspiración septembrina, fueron pasados por las armas catorce conjurados, entre ellos el Almirante José Prudencio Padilla, héroe naval de la guerra de emancipación, Francisco de Paula Santander,
a quien se atribuyó la autoría intelectual del atentado y que también
fue condenado a muerte, pero se le conmutó la pena por el destierro. Se
fue a Europa como exiliado político, de donde regresó para asumir la
Presidencia de la Nueva Granada en 1833, una vez consumada la disolución
de la Gran Colombia.5
Bolívar, viendo la presencia de varias agresiones por parte de los peruanos (que desembocaron en la guerra grancolombo-peruana), marchó hacia el sur y dejó en ejercicio del poder al consejo de ministros presidido por Domingo Caicedo. El Congreso, reunido a finales de 1828, nombró como presidente interino al General Antonio José de Sucre
por encima de los méritos que tenía el General Urdaneta para el cargo.
El 4 de junio de 1830 Sucre fue asesinado en las selvas de Berruecos,
siendo el prematuro fin del prócer, considerado heredero político del
Libertador. Este hecho causó gran desconcierto, especialmente en la
política. El proyecto de la constitución para la Gran Colombia quedaba
igualmente sin grandes defensores. Caicedo solicitó al Congreso no
expedir la misma sin antes asegurarse de su aceptación en Venezuela. Sin
embargo fue sancionada por Caicedo el 15 de mayo
(sin consultas en Caracas), tres días después de expedida. La
constitución comenzó las insubordinaciones y agitaciones: batallones
comenzaron por desconocimiento del mandato de Bolívar sobre los mismos,
los concejos municipales de Pasto y de Buenaventura, al igual que la del Cauca,
pidieron ser anexadas por Ecuador. Cúcuta, Casanare y Pamplona también
solicitaron ser anexadas pero a territorio venezolano. Las críticas por
parte de los habitantes de Perú sobraban al negarse a formar parte de la
dictadura. Bolívar entonces renunció la presidencia el 4 de mayo de
1830, quedando entonces Domingo Caicedo como presidente interino.
El descontento militar y de los grupos liberale